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Guitarra eléctrica desde cero: qué comprar y qué no
Una guitarra eléctrica sin amplificador suena a cuerda pulsada dentro de una caja de zapatos. Eso significa que tu presupuesto no compra un instrumento: compra un sistema. Y la manera de repartir ese dinero es lo que separa a un principiante contento de uno que abandona porque «no suena como en los vídeos».
Vamos por partes: primero cómo repartir el dinero, luego qué guitarra según el estilo que quieras tocar, y al final qué amplificador hace falta de verdad para tocar en un piso.
Por qué una eléctrica no se compra sola
El sonido de una eléctrica se construye entre tres piezas: la guitarra, el amplificador y, mucho después, los efectos. De esas tres, la que más condiciona el resultado del primer año es el amplificador, y es justamente la que casi todo el mundo intenta ahorrarse.
Por qué evitamos los packs muy baratos
El problema no suele ser la guitarra: es el amplificador de 10 vatios que viene incluido. Su distorsión es áspera, no tiene reverb utilizable y hace que cualquier guitarra suene peor de lo que es. Muchos principiantes concluyen que tocan mal cuando lo que pasa es que el equipo no puede sonar bien.
Cómo repartir el presupuesto
La proporción que mejor funciona es aproximadamente 70 % guitarra y 30 % amplificador. Con presupuestos más altos puede acercarse al 60/40, porque a partir de cierto punto la guitarra deja de mejorar tan rápido como el ampli.
| Presupuesto | Guitarra | Amplificador | Resto |
|---|---|---|---|
| 250 € | Squier Sonic (≈160 €) | Combo básico 15 W (≈70 €) | Afinador + púas |
| 350 € | Squier Sonic o Epiphone (≈180 €) | Mustang LT25 (≈140 €) | Cable + correa |
| 550 € | Yamaha Pacifica 112V (≈360 €) | Mustang LT25 (≈140 €) | Funda + afinador |
| 700 € | Squier Classic Vibe (≈450 €) | Mustang LT25 (≈140 €) | Multiefectos usado |
Las tres formas que importan
Casi todo el catálogo mundial desciende de tres diseños de los años cincuenta. Elegir entre ellos no es cuestión de marca, sino de sonido y de ergonomía.
Stratocaster: la más versátil
Tres pastillas simples, cinco posiciones de selector y un cuerpo contorneado muy cómodo. Sirve para pop, funk, blues y rock, y su selector te enseña sin querer a distinguir timbres. Es la forma que recomendamos por defecto a quien empieza y todavía no sabe qué estilo va a tocar.
En gama de entrada, la Squier Sonic Stratocaster hace exactamente lo que promete y es también la guitarra más fácil de revender si acabas descubriendo que lo tuyo era la acústica. Un escalón por encima, la Yamaha Pacifica 112V lleva una configuración HSS —dos pastillas simples y una doble en el puente— con un ajuste de fábrica bastante por encima de su precio.
La Pacifica no es una guitarra de principiante barata: es una buena guitarra que además es barata. La diferencia se nota a los tres años.
Telecaster: ataque seco y directo
Dos pastillas simples y un sonido más nasal y percusivo. Reina en el country, el indie y el pop limpio. La Squier Classic Vibe Telecaster '50s está un escalón por encima de la gama de entrada de la marca: maderas mejores y pastillas alnico. No la recomendamos como primerísima guitarra, pero sí como primera guitarra buena.
Les Paul: sonido grueso desde el primer acorde
Dos humbuckers, más sustain y menos ruido de fondo. Si tu lista de canciones es rock y metal, es el camino corto. A cambio pesa bastante más y el acceso a los trastes agudos es peor: prueba una sentado antes de decidirte. La Epiphone Les Paul Special es la puerta de entrada razonable.
El amplificador: el otro 30 %
Entre 10 y 30 vatios sobra para un piso. Más potencia solo tiene sentido si vas a ensayar con una batería acústica, y ahí ya hablamos de 40 vatios o más.
Lo importante de un ampli de estudio doméstico no es la potencia, sino dos cosas: que traiga sonidos preajustados que te enseñen cómo suena cada estilo y que tenga salida de auriculares, que es lo que salva la convivencia a las once de la noche. El Fender Mustang LT25 cumple las dos y además graba por USB.
En cuanto a efectos, antes de comprar cinco pedales sueltos merece la pena pasar por un multiefectos como el Zoom G1X FOUR y descubrir cuáles usas de verdad. Suele ser dos.
Lo que puedes dejar para más adelante
El pedal de distorsión boutique, la correa de cuero, las cuerdas de marca cara y el segundo amplificador. Ninguna de esas cosas te va a hacer tocar mejor el primer año. Un cable decente de tres metros y un afinador de pinza, sí.
Entonces, ¿qué compro?
Con 350 euros: Squier Sonic Stratocaster más Fender Mustang LT25. Con 550: cambia la guitarra por la Yamaha Pacifica 112V y no vuelvas a pensar en guitarras durante años.
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Squier Sonic Stratocaster Mejor para empezar
Tres pastillas, cinco posiciones y medio siglo de canciones grabadas con esta forma. Difícil equivocarse como primera eléctrica.
Yamaha Pacifica 112V La que dura años
La eléctrica que compras a los seis meses y sigues usando a los diez años. Configuración HSS: sirve para pop, blues y rock sin cambiar de guitarra.
Epiphone Les Paul Special
Humbuckers y sonido grueso desde el primer acorde. Pesa más que una Strat: pruébala sentado antes de decidir.
Fender Mustang LT25 Ampli para casa
25 vatios, treinta sonidos preajustados y salida de auriculares para practicar a las once de la noche sin conflictos vecinales.
Si el amplificador ya lo tienes resuelto, el dinero que sobra rinde mucho más en un Zoom G1X FOUR que en un juego de cuerdas caras.
Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar con la guitarra eléctrica sin amplificador?
Puedes practicar digitación en seco, pero no oirás lo que haces. Una alternativa económica es una interfaz o un pequeño amplificador de auriculares que se enchufa al jack: no llega a 40 euros y resuelve el problema.
¿Es más difícil empezar con eléctrica que con acústica?
Al contrario: las cuerdas son más finas y el mástil más estrecho, así que los dedos sufren menos. Lo que complica la eléctrica es todo lo que la rodea: cables, ganancia, ecualización.
¿Cuántos vatios necesito en casa?
Entre 10 y 30 vatios sobra para un piso. Más potencia solo tiene sentido si vas a ensayar con batería acústica, y ahí ya hablamos de 40 vatios o más.
¿Vale la pena un pack de guitarra y amplificador?
Solo si el amplificador incluido es un modelo que comprarías por separado. En la mayoría de packs por debajo de 200 euros no lo es, y acabas sustituyéndolo en pocos meses.